
Galletas con chips de chocolate
Bordes crocantes, centro masticable y charcos de chocolate: la galleta clásica, hecha bien.
Miga tierna con pasta de pistacho y trozos crocantes: elegantes y distintas a todo lo demás.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

El pistacho es un fruto seco caro, así que la clave está en usarlo de dos maneras para aprovecharlo al máximo: molido en pasta dentro de la masa, donde aporta sabor y grasa, y picado grueso por encima, donde aporta color y crocante. Con 200 g de pistachos pelados alcanza para 20 galletas con presencia real de sabor.
La pasta de pistacho casera se hace procesando pistachos tostados con un poco de aceite neutro hasta que sueltan sus propios aceites y forman una crema. Toma entre 5 y 8 minutos de procesador, deteniéndose a raspar las paredes, y sale mucho más económica que la comercial. Si consigues pistacho siciliano, el color verde será mucho más intenso.
Rinde 20 galletas de 45 g. El chocolate blanco no es obligatorio, pero su dulzor lácteo equilibra el amargor sutil del pistacho y hace que la galleta se sienta más redonda.
Para 20 galletas · Unidades de 45 g
Hornea todos los pistachos 8 minutos a 160 °C y déjalos enfriar. Tostarlos libera sus aceites y hace que la pasta se forme mucho más rápido en el procesador.
Procesa 120 g de pistachos tostados con el aceite y el azúcar pulverizada durante 5 a 8 minutos, deteniéndote cada minuto a raspar las paredes, hasta obtener una pasta cremosa y brillante.
Tip: Ten paciencia: pasa por una fase de arena antes de convertirse en crema. No agregues más aceite.
Bate la mantequilla con las dos azúcares 3 minutos y luego incorpora la pasta de pistacho, batiendo hasta que el color sea uniforme.
Incorpora el huevo, la yema y la vainilla, batiendo hasta que la mezcla esté lisa.
Agrega la harina con el bicarbonato y la sal a velocidad baja, mezclando solo hasta integrar. Incorpora 50 g de pistachos picados y el chocolate blanco con espátula.
Forma 20 bolas de unos 45 g, presiona los pistachos picados restantes sobre la superficie y refrigera mínimo 2 horas.
Precalienta a 175 °C y hornea 6 galletas por bandeja durante 11 a 13 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el centro apenas cuajado.
Tip: No dejes que se doren demasiado: el pistacho pierde su color verde y su sabor delicado con el exceso de calor.
Reposa 5 minutos en la bandeja antes de pasarlas a la rejilla. Terminan de cuajar con el calor residual.
Se conservan 5 días en recipiente hermético. La masa cruda se congela hasta 3 meses en bolas.
Sí, usa 120 g de pasta comercial y omite el aceite y el azúcar de esa preparación. Revisa que sea pasta pura y no una crema con azúcar añadida.
Le falta tiempo de procesador. Pasa por una etapa arenosa que dura varios minutos; sigue procesando y raspando las paredes hasta que suelte sus aceites.
Con almendras o avellanas, aplicando el mismo método de pasta y trozos. El resultado es distinto pero igual de bueno.
El color depende de la variedad de pistacho. La mayoría de los que se consiguen en Colombia dan un tono marrón verdoso; no uses colorante para forzarlo.
Nuestras galletas de pistacho se hornean por encargo y se entregan en Medellín y el área metropolitana.

Bordes crocantes, centro masticable y charcos de chocolate: la galleta clásica, hecha bien.

Bolitas que se deshacen en la boca, con nuez tostada y doble capa de azúcar pulverizada. Diciembre en una bandeja.

Dulce, salado y crocante en el mismo bocado: caramelo casero, nueces tostadas y sal en escamas.