
Caramelo salado casero
Azúcar quemada en su punto, crema caliente y sal: una salsa que mejora todo lo que toca.
Dulce, salado y crocante en el mismo bocado: caramelo casero, nueces tostadas y sal en escamas.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

El caramelo salado funciona por contraste: la sal corta el dulzor y hace que el sabor a azúcar quemada se sienta más complejo. En estas galletas aparece dos veces, como caramelo dentro de la masa y como escamas de sal por encima, y las nueces tostadas suman el tercer elemento que las vuelve adictivas: la textura.
El detalle técnico está en la temperatura del caramelo cuando se incorpora. Debe estar completamente frío y espeso; si está tibio, derrite la mantequilla de la masa y la galleta se expande hasta quedar plana. Por eso conviene preparar el caramelo primero, incluso el día anterior, y guardarlo en la nevera.
Rinde 16 galletas de 60 g. Si prefieres el caramelo visible por encima en lugar de integrado, reserva un tercio y ponlo con cuchara sobre las galletas apenas salgan del horno, cuando todavía están calientes.
Para 16 galletas · Unidades de 60 g
Pon el azúcar en una olla de fondo grueso a fuego medio y déjala derretir sin revolver, moviendo la olla en círculos, hasta obtener un color ámbar. Toma entre 6 y 9 minutos.
Tip: Revolver con cuchara mientras se derrite provoca cristalización: mueve la olla, no el azúcar.
Retira del fuego y vierte la crema tibia poco a poco: burbujeará con fuerza, así que hazlo con cuidado. Añade la mantequilla en cubos y la sal, y mezcla hasta que quede liso. Enfría por completo, mínimo 2 horas en la nevera.
Hornea las nueces 8 minutos a 160 °C, enfríalas y pícalas en trozos gruesos. Tostarlas evita que se ablanden dentro de la galleta.
Bate la mantequilla con las dos azúcares 3 minutos. Agrega los huevos de a uno y la vainilla, batiendo lo justo para integrar.
Incorpora la harina con el bicarbonato y la sal a velocidad baja, solo hasta que desaparezca la harina. Agrega las nueces con espátula.
Agrega 150 g del caramelo frío y mezcla apenas dos o tres vueltas, dejando vetas visibles. No lo integres del todo: esas vetas son las que se ven al morder la galleta.
Tip: Reserva el caramelo restante para poner encima al salir del horno.
Forma 16 bolas de unos 60 g y refrigéralas mínimo 3 horas. Con caramelo en la masa el reposo en frío es imprescindible o se extienden demasiado.
Precalienta a 180 °C y hornea 5 galletas por bandeja durante 12 a 14 minutos, hasta que los bordes estén dorados. Al salir, agrega una cucharadita de caramelo y unas escamas de sal sobre cada una.
Se conservan 4 días en recipiente hermético. El caramelo de la superficie se pone pegajoso con la humedad, así que sepáralas con papel encerado.
Por revolver el azúcar mientras se derretía o por gotas de agua en la olla. Mueve la olla en círculos en lugar de revolver y asegúrate de que esté completamente seca.
Sí, funciona bien y ahorra un paso. Usa 150 g de arequipe espeso frío y agrega 3 g de sal para lograr el contraste salado.
El caramelo estaba tibio al incorporarlo o faltó reposo en frío. Enfría el caramelo por completo y refrigera la masa mínimo 3 horas.
Sí, hasta con dos semanas. Guárdalo en un frasco en la nevera y sácalo 15 minutos antes para poder manipularlo.
La galleta de caramelo salado y nueces es una de las favoritas de la casa: pídela con entrega en Medellín.

Azúcar quemada en su punto, crema caliente y sal: una salsa que mejora todo lo que toca.

Bordes crocantes, centro masticable y charcos de chocolate: la galleta clásica, hecha bien.

Galletas gigantes de 110 g con el centro relleno y fundido. El postre que se come tibio, con las manos.