
Donas caseras
Ligeras, con el anillo blanco en el medio y un glaseado que brilla. Fritas o al horno.
Crocantes por fuera, tiernos por dentro y listos en 30 minutos. Con su chocolate espeso al lado.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

El churro es una masa escaldada: la harina se cocina con agua hirviendo, y ese almidón gelatinizado es lo que forma una costra crocante al freír mientras el interior queda tierno. Es la misma familia de la pasta choux, pero sin huevos en la versión clásica española, lo que da una textura más densa y masticable.
Dos detalles evitan el accidente más temido, que el churro reviente en el aceite. Primero, dejar reposar la masa 10 minutos antes de usarla, para que termine de absorber el agua. Segundo, usar una boquilla rizada de verdad: los surcos aumentan la superficie y dejan escapar el vapor de forma pareja. Con boquilla lisa, la presión interna busca salida y estalla.
Rinde unos 20 churros de 12 cm. El aceite debe estar a 180 °C: por debajo quedan grasientos y por encima se doran antes de cocinarse por dentro. Al final va el chocolate espeso para mojar, que es medio motivo por el que uno hace churros.
Para 20 churros · Tiras de unos 12 cm
Lleva el agua a hervor con la mantequilla, el azúcar y la sal. La mantequilla debe estar completamente derretida cuando rompa el hervor.
Retira del fuego, agrega toda la harina de golpe y mezcla con energía con cuchara de madera hasta formar una bola que se despegue de las paredes de la olla. Tomará menos de un minuto.
Tip: Agrega la harina de una sola vez: en tandas se forman grumos que ya no se deshacen.
Pasa la masa a un bol y déjala reposar 10 minutos, removiendo un par de veces para que suelte vapor. Debe quedar tibia antes de meterla a la manga.
Coloca la boquilla rizada en la manga y llénala con la masa tibia. La masa es firme, así que necesitarás algo de fuerza al presionar.
Tip: Boquilla rizada, siempre: los surcos dejan salir el vapor y evitan que el churro reviente.
Calienta abundante aceite en olla honda hasta 180 °C. Sin termómetro: un trocito de masa debe burbujear de inmediato y dorarse en unos 40 segundos.
Presiona tiras de unos 12 cm directamente sobre el aceite y córtalas con tijera. Fríe 3 o 4 a la vez durante 2 a 3 minutos, girándolos, hasta que estén dorados de manera uniforme.
Tip: No amontones: cada churro baja la temperatura del aceite y todos salen grasientos.
Escúrrelos sobre rejilla 1 minuto y rebózalos en azúcar, o en azúcar con canela. Hazlo mientras están calientes para que el azúcar se adhiera.
Disuelve la fécula en 50 ml de la leche fría. Calienta el resto de la leche con el azúcar, agrega el chocolate y remueve hasta fundir. Incorpora la fécula disuelta y cocina 2 minutos hasta que espese.
Se comen recién hechos. Si sobran, recupéralos 5 minutos a 200 °C en horno; en microondas quedan blandos.
Casi siempre por usar boquilla lisa o por no dejar reposar la masa. Los surcos de la boquilla rizada dejan salir el vapor de forma controlada.
A 180 °C. Por debajo absorben aceite y quedan pesados; por encima se doran antes de que el interior se cocine.
Sí, 12 minutos a 200 °C pincelados con aceite. La textura es distinta, más seca, pero funcionan.
La receta clásica española no lleva. Puedes añadir un huevo para una miga más tierna, pero entonces se parece más a una pasta choux.
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Ligeras, con el anillo blanco en el medio y un glaseado que brilla. Fritas o al horno.

Redondos, dorados y con el centro esponjoso. La receta y los porqués para que no se te abran en el aceite.

Dos ingredientes y tres proporciones distintas: la misma receta sirve para glasear, rellenar o hacer trufas.