
Ganache de chocolate
Dos ingredientes y tres proporciones distintas: la misma receta sirve para glasear, rellenar o hacer trufas.
Centro denso y fundente, costra fina y brillante encima. El brownie que no se parece a una torta de chocolate.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

Un brownie no debe parecerse a una torta de chocolate. La diferencia está en la proporción: mucha grasa y azúcar, poca harina y nada de leudantes. Esta receta lleva 120 g de harina para 200 g de chocolate y 200 g de mantequilla, lo que produce esa textura densa y fundente que se conoce como fudgy, en lugar de una miga aireada.
La costra brillante que todos buscan no viene del chocolate: viene de batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla aclare y forme cinta, unos 4 minutos. Ese batido disuelve el azúcar y crea una película fina de merengue que al hornearse se convierte en la superficie agrietada característica. Si mezclas los huevos a mano y de prisa, la costra no aparece.
Rinde 16 porciones en un molde de 20 × 20 cm. El brownie necesita enfriarse por completo antes de cortarlo —mínimo 2 horas, o mejor toda la noche en la nevera— porque tibio se desmorona y no se aprecia su textura.
Para 16 porciones · Molde cuadrado de 20 × 20 cm
Precalienta el horno a 175 °C. Forra el molde de 20 × 20 cm con papel para hornear dejando pestañas en dos lados, para poder levantar el brownie entero sin romperlo.
Derrite el chocolate con la mantequilla a baño maría o en microondas en intervalos de 20 segundos, mezclando entre cada uno. Deja entibiar 10 minutos: si está caliente, cocinará los huevos.
Bate los huevos con las dos azúcares y la vainilla durante 4 minutos, hasta que la mezcla esté pálida, espesa y forme cinta al levantar el batidor. Este paso es el que genera la costra brillante.
Tip: Cuatro minutos completos con batidora. A mano no se consigue el mismo efecto.
Vierte el chocolate entibiado sobre la mezcla de huevos en hilo, con la batidora en velocidad baja, hasta que quede homogéneo y brillante.
Tamiza la harina con el cacao y la sal e incorpóralos con espátula, con movimientos envolventes, solo hasta que desaparezca la harina. No batas: el aire ya está donde debe estar.
Incorpora las nueces o los trozos de chocolate si los usas, reservando un puñado para poner encima antes de hornear.
Vierte en el molde, alisa y hornea 25 a 30 minutos. El brownie está listo cuando los bordes se ven cuajados y el centro todavía tiembla ligeramente al mover el molde. Un palillo debe salir con masa húmeda pegada.
Tip: Si el palillo sale limpio, ya te pasaste: el brownie quedará seco al enfriar.
Deja enfriar por completo en el molde, mínimo 2 horas. Para cortes perfectos, refrigera 1 hora más y usa un cuchillo caliente limpiándolo entre corte y corte.
Se conservan 4 días en recipiente hermético a temperatura ambiente, o 1 semana en la nevera. Congelados, hasta 3 meses en porciones individuales.
Batiendo los huevos con el azúcar 4 minutos hasta que la mezcla aclare y forme cinta. Ese merengue ligero es el que forma la película brillante al hornear.
Cuando los bordes estén firmes y el centro tiemble un poco. El palillo debe salir con masa húmeda adherida, nunca limpio.
Por exceso de harina, por agregar polvo de hornear o por batir demasiado después de incorporar la harina. Un brownie fudgy lleva poca harina y cero leudante.
El chocolate aporta manteca de cacao, que es lo que da la textura fundente. Solo con cacao el brownie queda más seco y menos denso.
Dieciséis cuadros en un molde de 20 × 20 cm. Para un molde de 33 × 23 cm, multiplica los ingredientes por 1,5.
Nuestros brownies artesanales se pueden pedir por unidad o por bandeja, con entrega en Medellín.

Dos ingredientes y tres proporciones distintas: la misma receta sirve para glasear, rellenar o hacer trufas.

Bordes crocantes, centro masticable y charcos de chocolate: la galleta clásica, hecha bien.

El truco es el café caliente: intensifica el cacao y deja una miga oscura, tierna y húmeda durante días.