
Tarta de queso vasca
Superficie quemada, centro cremoso y solo cinco ingredientes. La tarta de queso más fácil y más espectacular.
Base de galleta, relleno cremoso sin una sola grieta y salsa de fresa natural encima.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

Las grietas del cheesecake no vienen del horno sino del aire. Cada minuto de batido a velocidad alta mete burbujas en la mezcla que se expanden con el calor, empujan la superficie y la rompen al enfriarse. Por eso aquí todo se bate a velocidad baja y el queso crema debe estar a temperatura ambiente, para que se integre sin necesidad de forzar la batidora.
La segunda defensa es el baño maría, que mantiene una humedad constante y hace que el cheesecake se cocine de forma pareja de afuera hacia adentro. El molde desmontable se envuelve en dos capas de aluminio grueso para que no entre agua. Y el enfriado es gradual: horno apagado con la puerta entreabierta durante una hora antes de pasar a la nevera.
Rinde 12 porciones en un molde de 22 cm. La salsa de fresa se prepara aparte con fruta fresca y se agrega justo antes de servir, para que la superficie del cheesecake no se humedezca.
Para 12 porciones · Molde desmontable de 22 cm
Tritura las galletas hasta arena fina y mézclalas con la mantequilla derretida, el azúcar y la sal. Presiona la mezcla en el fondo del molde con el dorso de un vaso y hornea 10 minutos a 160 °C. Deja enfriar.
Tip: Hornear la base la sella y evita que se humedezca con el relleno.
Envuelve el exterior del molde con dos capas de aluminio grueso, subiendo bien por los lados. Una sola capa suele filtrar agua y arruina la base.
Bate el queso crema con el azúcar y la fécula a velocidad baja 3 minutos, raspando las paredes, hasta que quede completamente liso y sin grumos.
Tip: Velocidad baja de principio a fin: el aire incorporado es lo que agrieta la superficie.
Incorpora los huevos de a uno a velocidad baja, esperando que cada uno se integre. Añade la crema de leche, la vainilla y el jugo de limón, y mezcla lo justo.
Vierte el relleno sobre la base y golpea el molde contra el mesón para sacar burbujas. Colócalo en una bandeja honda y vierte agua caliente hasta la mitad de la altura del molde.
Hornea 60 a 70 minutos a 160 °C. Está listo cuando los bordes están cuajados y el centro, de unos 6 cm, todavía tiembla como gelatina al mover la bandeja.
Apaga el horno, entreabre la puerta y deja el cheesecake dentro 1 hora. El cambio brusco de temperatura es la otra causa clásica de grietas.
Sácalo, deja que llegue a temperatura ambiente y refrigera mínimo 6 horas, idealmente toda la noche, sin taparlo hasta que esté frío.
Cocina las fresas con el azúcar y el limón 8 minutos, agrega la fécula disuelta y cocina 2 minutos más hasta espesar. Enfría por completo y viértela sobre el cheesecake justo antes de servir.
Se conserva 5 días en la nevera bien tapado. Se congela hasta 2 meses sin la salsa; descongélalo en la nevera durante la noche.
Por exceso de aire al batir, por hornear a temperatura alta o por enfriarlo de golpe. Bate a velocidad baja, usa baño maría y déjalo enfriar en el horno apagado.
Cuando los bordes están firmes y el centro todavía tiembla al mover la bandeja. Termina de cuajar en la nevera; si lo horneas hasta que esté firme, quedará seco.
Sí, poniendo una bandeja con agua caliente en la rejilla inferior del horno. Cuece un poco menos parejo pero evita la mayoría de las grietas.
Mínimo 6 horas en la nevera, idealmente de un día para otro. Es cuando la textura pasa de blanda a cremosa y firme.
Los cheesecakes también los hacemos por encargo, enteros o por porción, con entrega en Medellín.

Superficie quemada, centro cremoso y solo cinco ingredientes. La tarta de queso más fácil y más espectacular.

Base crocante, relleno cremoso y una capa brillante de maracuyá. Sin encender el horno ni una sola vez.

Base crocante, crema de limón bien ácida y merengue dorado que no suelta agua.