
Torta de maracuyá
Pulpa de maracuyá en la masa y en la cobertura: aroma tropical y esa acidez que corta el dulce.
Base crocante, relleno cremoso y una capa brillante de maracuyá. Sin encender el horno ni una sola vez.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

En el clima de Medellín, un postre que no necesita horno vale oro. Este cheesecake de maracuyá se arma en 35 minutos y se termina de hacer solo en la nevera: la estructura la aporta la gelatina sin sabor, no la cocción, y el resultado es un relleno más ligero y fresco que el de un cheesecake horneado.
El maracuyá aparece en dos texturas: integrado en el relleno, donde su acidez corta la grasa del queso crema, y como gelée brillante encima, que es lo que hace que el postre se vea de pastelería. Esa capa superior se prepara aparte y se vierte cuando el relleno ya está firme, o se hundirá.
Rinde 12 porciones en un molde de 22 cm. Necesita 6 horas de nevera —4 para el relleno y 2 más después de agregar la gelée—, así que conviene prepararlo el día anterior a la ocasión.
Para 12 porciones · Molde desmontable de 22 cm
Tritura las galletas hasta obtener una arena fina y mézclalas con la mantequilla derretida y la sal. Presiona la mezcla en el fondo del molde con el dorso de un vaso, compactando bien, y refrigera 20 minutos.
Tip: Compacta con fuerza: una base floja se desarma al servir.
Espolvorea los 14 g de gelatina sobre los 70 ml de agua fría y deja hidratar 5 minutos, hasta que se vea como una esponja. Luego derrítela 15 segundos en microondas, sin dejar que hierva.
Bate el queso crema con el azúcar pulverizada 2 minutos, hasta que quede completamente liso. Agrega la pulpa de maracuyá colada y mezcla.
Aparte, bate la crema de leche muy fría hasta picos suaves. No la lleves a picos firmes: se integraría con grumos.
Agrega la gelatina derretida y tibia a la mezcla de queso, batiendo de inmediato para que no se formen hilos. Incorpora la crema montada en tres tandas con espátula, con movimientos envolventes.
Tip: La gelatina debe estar tibia, no caliente ni fría: caliente afloja la crema, fría forma grumos.
Vierte el relleno sobre la base, alisa la superficie y golpea el molde contra el mesón para eliminar burbujas. Refrigera mínimo 4 horas, hasta que esté completamente firme al tacto.
Hidrata los 6 g de gelatina en 30 ml de agua. Calienta la pulpa con el azúcar sin hervir, retira del fuego, agrega la gelatina hidratada y mezcla hasta disolver. Deja entibiar 15 minutos.
Vierte la gelée tibia sobre el cheesecake ya firme, con cuidado y desde poca altura. Refrigera 2 horas más. Desmolda pasando un cuchillo caliente por el borde antes de abrir el aro.
Se conserva 4 días en la nevera. Se puede congelar hasta 1 mes sin la gelée; descongélalo en la nevera durante la noche.
Por falta de gelatina o porque se agregó demasiado caliente y perdió poder. Respeta los 14 g, hidrátala bien y derrítela sin dejar que hierva.
Sí. Descongélala y cuélala. Si trae mucha agua, redúcela unos minutos a fuego bajo y déjala enfriar antes de usarla.
Cuatro horas para el relleno y dos más después de agregar la gelée. Lo ideal es prepararlo el día anterior.
No con esta receta: la gelatina es lo que sostiene la estructura sin horno. Si no quieres usarla, prueba la tarta de queso vasca, que sí va al horno.
Preparamos cheesecakes y postres fríos por encargo, con entrega en Medellín y el área metropolitana.

Pulpa de maracuyá en la masa y en la cobertura: aroma tropical y esa acidez que corta el dulce.

Superficie quemada, centro cremoso y solo cinco ingredientes. La tarta de queso más fácil y más espectacular.

Veinte minutos de trabajo y la nevera hace el resto. Capas de galleta, crema y arequipe que nunca fallan.