
Cheesecake de maracuyá sin horno
Base crocante, relleno cremoso y una capa brillante de maracuyá. Sin encender el horno ni una sola vez.
Pulpa de maracuyá en la masa y en la cobertura: aroma tropical y esa acidez que corta el dulce.
Por Pastello Repostería Artesanal · Actualizada el

En Antioquia el maracuyá se consigue todo el año y es una de las frutas que mejor funciona en repostería, porque su acidez equilibra el dulce de una torta sin necesidad de agregar limón. Esta receta usa pulpa colada en la masa, en el almíbar y en la cobertura, así que el sabor aparece en las tres capas del bocado.
El reto técnico es la acidez: la pulpa de maracuyá corta la leche y puede desestabilizar una crema montada. La solución es doble. En la masa, esa acidez trabaja a favor y reacciona con el bicarbonato para dar una miga tierna. En la cobertura, usamos queso crema en lugar de crema batida, porque el queso soporta el pH ácido sin cortarse.
Rinde 12 porciones en dos moldes de 20 cm. Necesitarás unos 8 maracuyás grandes para obtener los 250 ml de pulpa colada que pide la receta entre masa, almíbar y cobertura.
Para 12 porciones · Dos moldes redondos de 20 cm
Abre los maracuyás, saca la pulpa y pásala por un colador fino presionando con una cuchara. Reserva unas semillas para decorar. Necesitas unos 250 ml de pulpa colada en total.
Tip: Si licuas la pulpa, hazlo 5 segundos a velocidad baja: si rompes las semillas, el jugo amarga.
Lleva 120 ml de pulpa a fuego bajo y redúcela hasta obtener unos 70 ml, unos 8 minutos. Enfríala por completo. Concentrar el sabor evita agregar demasiado líquido a la cobertura.
Precalienta el horno a 175 °C. Engrasa dos moldes de 20 cm y forra la base con papel para hornear.
Tamiza la harina con el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Aparte, bate los huevos con el azúcar 2 minutos, agrega el aceite en hilo, luego la pulpa, la leche y la vainilla.
Incorpora los secos a los húmedos en dos tandas, mezclando con espátula solo hasta que desaparezca la harina. La masa quedará fluida y de un amarillo pálido.
Tip: Lleva la masa al horno de inmediato: la acidez ya empezó a reaccionar con el bicarbonato.
Reparte entre los moldes y hornea 30 a 36 minutos, hasta que un palillo salga con migas húmedas y la superficie rebote al tacto.
Calienta la pulpa con el azúcar del almíbar hasta disolver. Pincela los bizcochos calientes recién salidos del horno y deja enfriar por completo sobre rejilla, mínimo 1 hora.
Bate la mantequilla con el azúcar pulverizada 3 minutos. Agrega el queso crema frío en tres tandas a velocidad baja y, al final, la pulpa reducida y fría. Detente apenas quede homogénea.
Tip: Si agregas la pulpa tibia, la cobertura se afloja y no hay forma de recuperarla.
Rellena, cubre y decora con unas cucharaditas de pulpa con semillas encima. Refrigera 30 minutos antes de cortar para que la cobertura tome cuerpo.
Se conserva 4 días en la nevera bien tapada. Sácala 20 minutos antes de servir para que la cobertura vuelva a estar cremosa.
Unos 8 maracuyás grandes para obtener los 250 ml de pulpa colada que se usan entre masa, almíbar y cobertura. También puedes usar pulpa congelada.
Por agregar la pulpa tibia o sin reducir. La acidez y el exceso de agua rompen la emulsión: redúcela y enfríala antes de incorporarla.
No es lo ideal. La acidez del maracuyá corta la crema montada. Si quieres algo más ligero, usa una ganache de chocolate blanco montada.
No. El azúcar de la masa y de la cobertura equilibran la acidez; queda fresca, no agria. Si prefieres más acidez, sube el almíbar a 80 ml de pulpa.
También la preparamos por encargo: pide tu torta con sabores tropicales y te la llevamos en Medellín y el área metropolitana.

Base crocante, relleno cremoso y una capa brillante de maracuyá. Sin encender el horno ni una sola vez.

Ácida en el punto justo: almíbar de limón que la deja húmeda por dentro y glaseado crocante por fuera.

El frosting que aguanta el calor sin escurrirse: orden de mezclado correcto y queso siempre frío.